
Detrás de la máscara de la Libertad se esconde frecuentemente la dejadez, el deseo de no implicarse.
Hay una frontera sutilísima. Atravesarla o no es asunto de un instante, de una decisión que se asume o se deja de asumir.
De su importancia te das cuenta sólo cuando el instante ya ha pasado.
Sólo entonces te arrepientes, sólo entonces comprendes que en aquel momento no tenía que haber libertad, sino intromisión: estabas presente, tenias conciencia; de ésta tenía que nacer la obligación de actuar.
El amor no conviene a los perezosos; para existir en plenitud exige gestos fuertes y precisos.
... Había disfrazado mi cobardía y mi indolencia con los nobles ropajes de la libertad.
Son fragmentos de un libro que me gustó mucho pues todo él está repleto de significado.
Hay una frontera sutilísima. Atravesarla o no es asunto de un instante, de una decisión que se asume o se deja de asumir.
De su importancia te das cuenta sólo cuando el instante ya ha pasado.
Sólo entonces te arrepientes, sólo entonces comprendes que en aquel momento no tenía que haber libertad, sino intromisión: estabas presente, tenias conciencia; de ésta tenía que nacer la obligación de actuar.
El amor no conviene a los perezosos; para existir en plenitud exige gestos fuertes y precisos.
... Había disfrazado mi cobardía y mi indolencia con los nobles ropajes de la libertad.
Son fragmentos de un libro que me gustó mucho pues todo él está repleto de significado.
